El clan de los italoamericanos llevaba mucho tiempo sin actuar, y demasiadas pistas apuntaban al potentado Omar Shakti como para no hacerle una visita. Por lo que acompañados por el Dr. Howlett, se aventuraron río abajo para tener unas palabras con el magnate. Llamó su atención un inquietante detalle: hordas de personas se cruzaban con ellos, muchos viniendo de la mansión, y aparentemente con destino a Gizeh, donde según los cálculos de Kaffour se celebraría esa noche un importante ritual. Howlett optó por hacerse pasar por uno de ellos y unirse a la comitiva disfrazado de sectario, mientras Leone y Montana se colaban en la mansión, cosa que no fue bastante más fácil de lo que habían pensado. Allí, poca información relevante, aparte de un libro de albaranes con envíos, nuevamente a Darwin, Mombasa y Shangaii, y dentro del libro, esta nota manuscrita: Pero ni rastro de Shakti. Sí estaba, en cambio, su gato, que parecía vigilar con miradas de desaprobación a los intrusos, y ante...
Comentarios
Publicar un comentario