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Mostrando entradas de diciembre, 2010

Rudraprayag

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El viaje a Rudraprayag no fue especialmente productivo, aunque no por ello exento de peligros. A un trayecto en todoterreno le siguió uno en elefante, para alegría de Elizabeth Shawn y desagrado de los demás. Conocieron de primera mano los peligros de la jungla cuando un tigre atacó a la cabina del elefante, y aunque pudieron dar buena cuenta de él, Ranjit fue el que se llevó la peor parte, recibiendo un disparo fortuito de Claremont Evans. Transcurrieron un par de días en la apacible y rural Rudraprayag hasta que se dieron cuenta de que allí no había tela que cortar y regresaron a Nueva Delhi para tomar rumbo a Calcuta.

El duelo

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Tarkin decidió acudir a la cita, y enfrentarse en duelo a Hamblin. Dado que era el desafiado, escogió como arma la pistola y Hamblin decidió que sería a primera sangre. Apadrinado por Montana fue a la colina de los duelos, y tras repartirse los revólveres (superada la tentación de trucarlos) se pusieron espalda con espalda y dieron los diez pasos de rigor. Tarkin fue más rápido, pero su falta de puntería le traicionó, y la bala se perdió entre las nubes. Afortunadamente Hamblin no tuvo mejor suerte, y su disparo se desvió por varios palmos. Avanzaron un paso, para disparar de más cerca y recargaron sus armas. Tarkin volvió a ser más rápido, pero su disparo volvió a errar. Hamblin fue más avispado y puesto que había perdido la iniciativa y Tarkin ya había disparado, consideró que nada le impedía apuntar tranquilamente y disparar a la pistola de Tarkin, de forma que venciera en el duelo sin derramar excesiva sangre. El bang fue sonoro, y la rozadura de la bala dolorosa. Requirió un venda...

Nueva Delhi

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Llegaron a Nueva Delhi, y no podían evitar la sensación de ser vigilados u observados en todo momento. Esta sensación se fortaleció cuando durante un paseo por el mercado se encontraron de nuevo al señor Hamblin, quien les dijo que había visto a Huston por Nueva Delhi. Aunque la conversación no se prolongó mucho más, ya que Hamblin se sintió muy insultado cuando Tarkin insinuó que la señora Hamblin podría haber envenenado su comida, y Hamblin, ofuscado, le desafió a duelo. Pero la pista de Huston era importante, así que Montana se fue a hacer sus pesquisas callejeras. Algo malo debió de pasar, pues apareció más tarde en el hotel, ensangrentado. Por lo visto, un supuesto informador le había conducido a una emboscada en la que 3 hombres occidentales abrieron fuego contra él sin mediar palabra. Por suerte, y usando al falso informador como escudo humano, pudo abatirlos y salir vivo de ahí. A su vez, Evans, había contactado con un gúia nativo, un chico bastante despierto llamado Ranjit, qu...

Solo un susto

El Dr. Tarkin se apresuró hacia el compartimento de Hamblin. Deliraba y tenía fiebre, pero por suerte el médico siempre llevaba encima un poco de penicilina, que pareció hacer efecto y pudo estabilizar al enfermo. Interrogando a su esposa, ella dijo que pensaba que podría ser por algo que comió. Se fijó en que había comprado unos bollos en un dudoso chiringuito del mercadillo de Bombay. Tarkin inspeccionó la papelera, pensando que tal vez esos bollos podrían haber sido envenenados por algo de la secta. Pero en su lugar vio que dentro del bollo, en una maloliente pasta que parecía haber sido carne unas asquerosas larvas se movían. Hamblin había consumido comida podrida. La indignación no pudo ser contenida por Tarkin, que catalogando de idiota a la señora se marchó a su compartimento aun sobreponiéndose del susto. Y poco después el tren arribaba a Nueva Delhi.

El pintoresco señor Hamblin

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El trayecto en tren entre Bombay y Nueva Delhi no iba a ser corto, pero parecía que iba a ser tranquilo. Al menos más tranquilo que cierto tren africano. Todos estaban pensando en sus cosas, mientras Elizabeth Shawn leía con avidez el misterioso Fragmentos de G´harne. En un momento dado un hombre tocó la puerta del compartimento. Era un dicharachero hombre bien vestido de aspecto inglés que se presentó como William Hamblin, un rico hacendado inglés, propietario de unas tierras en Nueva Delhi y que quería combatir el aburrimiento invitando a los investigadores a comer. La comida fue agradable, y Hamblin comentó de pasada que había tenido contacto en Bombay con un hombre que decía llamarse Robert Huston, y reconoció al teóricamente difunto psiquiatra al ver la foto. De Huston dijo que era un hombre excéntrico, con una extraña carisma y toques megalomaníacos, "decía que tenía un sueño que pronto compartiría con toda la Humanidad". Hamblin dijo recordar que Huston había mencionad...

Bombay

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El leopardo comerá carne humana en Rudraprayag en primavera... e sas enigmáticas palabras, contenidas en el enigmático libro obtenido del mezquino indio Tandoor Singh eran inquietantes. La India quedaba más o menos de camino a China, y Bombay era un puerto casi obligado. Además, las cosas por Kenia estaban demasiado calientes y era aconsejable cambiar de aires, por lo que un tren a Mombasa y el primer barco que cruzara el Índico parecían buenas opciones. Llegaron a Bombay, tras unos días de ya casi olvidada tranquilidad en el barco. Bombay resultaba ser una ciudad no menos acogedora, aunque la prudencia puede (y a veces debe) tornarse paranoia cuando uno se ve enfrentado a tantos y tan poderosos enemigos. Es por eso que no podían evitar ver una amenaza detrás de cada turbante rojo. El hotel era excelente, aunque Montana no conseguía conciliar el sueño a causa de sus terribles pesadillas. Aprovecharon también la estancia para equiparse y hacerse con algo de armamento, y una visita del ...

El rito del nacimiento

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Difícil de describir. Más de 10.000 personas arremolinadas en torno a la montaña. Todos con el gorro de la secta. Cientos de víctimas asustadas, y en la boca de la cueva, la sacerdotisa M´Weru, impregnando el aire con su voz, sensual pero malvada. llena de odio y fanatismo, pero a la vez hipnótica. La lluvia hace su presencia, y la tensión se masca en el ambiente. La excitación impide a los sectarios darse cuenta de que hay unos intrusos de lujo entre ellos. M´weru proclama: ¡Ésta es la gran noche, en la que nuestro dios nos enviará la semilla escogida! ¡Esta noche vendrá su hijo y traerá consigo el terror para confirmarnos en nuestra fe! ¡Nyar shthan, Nyar gashanna! ¡Nyar shthan, Nyar gashanna! M'Weru repite este cántico una y otra vez, hasta que la inmensa multitud lo corea, acompañada del sonido de los tambores. Los sectarios repiten una y otra vez el ritual balanceándose rítmicamente: "¡Nyar shthan, Nyar gashanna! ¡Nyar shthan, Nyar gashanna!" El eco, procedente de la...

Colin McGuffin

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McGuffin les condujo a una cueva, donde pudieron esconderse a salvo de los sectarios que les buscaban, y allí comenzó su relato: "No sé qué sabéis de esta secta y qué no. Os puedo garantizar, aunque eso ya lo habéis visto, que son muy peligrosos. Operan a nivel mundial, y puede que os suene a locura, pero creedme si os digo que obedecen a poderes más allá de lo comprensible, y he visto cosas que jamás habría creído posibles. Tuve noticia de ellos en Australia, donde no se llaman Secta de la Lengua Sangrienta, sino Grupo de los Diablos de la Noche, pero el amo al que sirven es el mismo, un cruel dios que se hace llamar de muchas formas. Nyarlatothep, Dios de la Lengua Sangrienta, Nefren-Ka, Jack Brady... Sí, supongo que os sorprende escuchar el nombre del guardaespaldas de Carlyle. Y puede parecer absurdo, pero la verdad es que Jack "Brass" Brady no era más que uno de los innumerables avatares de ese Dios, que junto con su sacerdotisa M´Weru atrajo a la expedición a estas...