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Rudraprayag

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El viaje a Rudraprayag no fue especialmente productivo, aunque no por ello exento de peligros. A un trayecto en todoterreno le siguió uno en elefante, para alegría de Elizabeth Shawn y desagrado de los demás. Conocieron de primera mano los peligros de la jungla cuando un tigre atacó a la cabina del elefante, y aunque pudieron dar buena cuenta de él, Ranjit fue el que se llevó la peor parte, recibiendo un disparo fortuito de Claremont Evans. Transcurrieron un par de días en la apacible y rural Rudraprayag hasta que se dieron cuenta de que allí no había tela que cortar y regresaron a Nueva Delhi para tomar rumbo a Calcuta.

El duelo

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Tarkin decidió acudir a la cita, y enfrentarse en duelo a Hamblin. Dado que era el desafiado, escogió como arma la pistola y Hamblin decidió que sería a primera sangre. Apadrinado por Montana fue a la colina de los duelos, y tras repartirse los revólveres (superada la tentación de trucarlos) se pusieron espalda con espalda y dieron los diez pasos de rigor. Tarkin fue más rápido, pero su falta de puntería le traicionó, y la bala se perdió entre las nubes. Afortunadamente Hamblin no tuvo mejor suerte, y su disparo se desvió por varios palmos. Avanzaron un paso, para disparar de más cerca y recargaron sus armas. Tarkin volvió a ser más rápido, pero su disparo volvió a errar. Hamblin fue más avispado y puesto que había perdido la iniciativa y Tarkin ya había disparado, consideró que nada le impedía apuntar tranquilamente y disparar a la pistola de Tarkin, de forma que venciera en el duelo sin derramar excesiva sangre. El bang fue sonoro, y la rozadura de la bala dolorosa. Requirió un venda...

Nueva Delhi

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Llegaron a Nueva Delhi, y no podían evitar la sensación de ser vigilados u observados en todo momento. Esta sensación se fortaleció cuando durante un paseo por el mercado se encontraron de nuevo al señor Hamblin, quien les dijo que había visto a Huston por Nueva Delhi. Aunque la conversación no se prolongó mucho más, ya que Hamblin se sintió muy insultado cuando Tarkin insinuó que la señora Hamblin podría haber envenenado su comida, y Hamblin, ofuscado, le desafió a duelo. Pero la pista de Huston era importante, así que Montana se fue a hacer sus pesquisas callejeras. Algo malo debió de pasar, pues apareció más tarde en el hotel, ensangrentado. Por lo visto, un supuesto informador le había conducido a una emboscada en la que 3 hombres occidentales abrieron fuego contra él sin mediar palabra. Por suerte, y usando al falso informador como escudo humano, pudo abatirlos y salir vivo de ahí. A su vez, Evans, había contactado con un gúia nativo, un chico bastante despierto llamado Ranjit, qu...

Solo un susto

El Dr. Tarkin se apresuró hacia el compartimento de Hamblin. Deliraba y tenía fiebre, pero por suerte el médico siempre llevaba encima un poco de penicilina, que pareció hacer efecto y pudo estabilizar al enfermo. Interrogando a su esposa, ella dijo que pensaba que podría ser por algo que comió. Se fijó en que había comprado unos bollos en un dudoso chiringuito del mercadillo de Bombay. Tarkin inspeccionó la papelera, pensando que tal vez esos bollos podrían haber sido envenenados por algo de la secta. Pero en su lugar vio que dentro del bollo, en una maloliente pasta que parecía haber sido carne unas asquerosas larvas se movían. Hamblin había consumido comida podrida. La indignación no pudo ser contenida por Tarkin, que catalogando de idiota a la señora se marchó a su compartimento aun sobreponiéndose del susto. Y poco después el tren arribaba a Nueva Delhi.

El pintoresco señor Hamblin

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El trayecto en tren entre Bombay y Nueva Delhi no iba a ser corto, pero parecía que iba a ser tranquilo. Al menos más tranquilo que cierto tren africano. Todos estaban pensando en sus cosas, mientras Elizabeth Shawn leía con avidez el misterioso Fragmentos de G´harne. En un momento dado un hombre tocó la puerta del compartimento. Era un dicharachero hombre bien vestido de aspecto inglés que se presentó como William Hamblin, un rico hacendado inglés, propietario de unas tierras en Nueva Delhi y que quería combatir el aburrimiento invitando a los investigadores a comer. La comida fue agradable, y Hamblin comentó de pasada que había tenido contacto en Bombay con un hombre que decía llamarse Robert Huston, y reconoció al teóricamente difunto psiquiatra al ver la foto. De Huston dijo que era un hombre excéntrico, con una extraña carisma y toques megalomaníacos, "decía que tenía un sueño que pronto compartiría con toda la Humanidad". Hamblin dijo recordar que Huston había mencionad...

Bombay

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El leopardo comerá carne humana en Rudraprayag en primavera... e sas enigmáticas palabras, contenidas en el enigmático libro obtenido del mezquino indio Tandoor Singh eran inquietantes. La India quedaba más o menos de camino a China, y Bombay era un puerto casi obligado. Además, las cosas por Kenia estaban demasiado calientes y era aconsejable cambiar de aires, por lo que un tren a Mombasa y el primer barco que cruzara el Índico parecían buenas opciones. Llegaron a Bombay, tras unos días de ya casi olvidada tranquilidad en el barco. Bombay resultaba ser una ciudad no menos acogedora, aunque la prudencia puede (y a veces debe) tornarse paranoia cuando uno se ve enfrentado a tantos y tan poderosos enemigos. Es por eso que no podían evitar ver una amenaza detrás de cada turbante rojo. El hotel era excelente, aunque Montana no conseguía conciliar el sueño a causa de sus terribles pesadillas. Aprovecharon también la estancia para equiparse y hacerse con algo de armamento, y una visita del ...

El rito del nacimiento

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Difícil de describir. Más de 10.000 personas arremolinadas en torno a la montaña. Todos con el gorro de la secta. Cientos de víctimas asustadas, y en la boca de la cueva, la sacerdotisa M´Weru, impregnando el aire con su voz, sensual pero malvada. llena de odio y fanatismo, pero a la vez hipnótica. La lluvia hace su presencia, y la tensión se masca en el ambiente. La excitación impide a los sectarios darse cuenta de que hay unos intrusos de lujo entre ellos. M´weru proclama: ¡Ésta es la gran noche, en la que nuestro dios nos enviará la semilla escogida! ¡Esta noche vendrá su hijo y traerá consigo el terror para confirmarnos en nuestra fe! ¡Nyar shthan, Nyar gashanna! ¡Nyar shthan, Nyar gashanna! M'Weru repite este cántico una y otra vez, hasta que la inmensa multitud lo corea, acompañada del sonido de los tambores. Los sectarios repiten una y otra vez el ritual balanceándose rítmicamente: "¡Nyar shthan, Nyar gashanna! ¡Nyar shthan, Nyar gashanna!" El eco, procedente de la...

Colin McGuffin

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McGuffin les condujo a una cueva, donde pudieron esconderse a salvo de los sectarios que les buscaban, y allí comenzó su relato: "No sé qué sabéis de esta secta y qué no. Os puedo garantizar, aunque eso ya lo habéis visto, que son muy peligrosos. Operan a nivel mundial, y puede que os suene a locura, pero creedme si os digo que obedecen a poderes más allá de lo comprensible, y he visto cosas que jamás habría creído posibles. Tuve noticia de ellos en Australia, donde no se llaman Secta de la Lengua Sangrienta, sino Grupo de los Diablos de la Noche, pero el amo al que sirven es el mismo, un cruel dios que se hace llamar de muchas formas. Nyarlatothep, Dios de la Lengua Sangrienta, Nefren-Ka, Jack Brady... Sí, supongo que os sorprende escuchar el nombre del guardaespaldas de Carlyle. Y puede parecer absurdo, pero la verdad es que Jack "Brass" Brady no era más que uno de los innumerables avatares de ese Dios, que junto con su sacerdotisa M´Weru atrajo a la expedición a estas...

La cacería

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Con el corazón aún palpitando por lo que habían visto en aquella infame montaña, corrieron por entre la maleza, cuando el sonido de unos cuernos reveló una inquietante realidad: la Secta les estaba buscando. El clamor de sus perseguidores se hacía cada vez más ensordecedor, les estaban dando caza y luchar significaba sin duda la muerte. Optaron por esconderse. Pero eso no sirvió, ya que unos sectarios a lomos de una horrible criatura avistó al padre Evans y cargó hacia él. Antes de que pudiera darse cuenta el padre ya estaba atrapado por las garras de la criatura, volando hacia la Montaña, para ser sin duda víctima de algún repugnante rito demoníaco. Tarkin y Montana abrieron fuego contra ese ser, aunque su piel era dura como la roca, algo que también descubrió Evans, que intentaba sin éxito liebrarse a machetazos. Claremons Evans no quería que su destino fuera servir a los oscuros propósitos de esos maníacos, por lo que prefirió, por pecaminoso que fuera, quitarse la vida. Y antes de ...

La Montaña del Viento Negro

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Dejaron atrás la Tierra Maldita para ir a la no menos maldita Montaña del Viento Negro. Guiados por Sam Mariga, quien parecía rejuvenecer en contacto con la naturaleza, llegaron al pie de la montaña. Allí Montana vio que un par de despreciables esbirros montaban guardia en una cueva, por lo que decidieron acercarse sigilosamente. Llegaron a la cueva y estaba vacía, a excepción de unos terribles montones de putrefactos cadáveres y malolientes huesos que impregnaban la cueva con su insoportable hedor. Entre la oscuridad pudieron distinguir un trono y tras él una aborrecible estatua de lo que parecía ser el dios de la lengua sangrienta. Vieron también una jaula con unas 50 personas dentro, algunas ya muertas, y al liberarlas el padre Evans vio al despaarecido hermano Jeremías, un misionero al que habían dado por muerto. Pero Jeremías estaba en tan mal estado que apenas pudo darle la extrema unción y verlo morir entre sus brazos. el resto de cautivos salió corriendo sin mediar palabra, aun...

La tierra corrompida.

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De los bosques tropicales del planeta, el de Aberdare tiene una temperatura templada que le hace único en el mundo. Aquí crecen cedros gigantes, árboles de alcanfor, higueras y olivos del África Oriental, que sólo ceden terreno al bambú de montaña al aumentar la altitud. El matorral es frecuentemente muy espeso por lo que es difícil avanzar si no es siguiendo senderos. A menudo las laderas de las montañas son frías y húmedas debido a la niebla, la humedad o la lluvia. Hay que cruzar numerosos arroyos rápidos. Abundan antílopes de bosque, cerdos salvajes, duiqueros, alces africanos, leopardos y quebrantahuesos . En elevaciones menores puede encontrarse la mortífera mamba verde, una serpiente arbórea increíblemente rápida, así como cobras y víboras (la mamba negra, cuyo mordisco es invariablemente fatal, prefiere climas más secos). A uno y otro lado se alzan montañas con la cima cubierta de nieve. El aire es limpio y transparente. Un paso ancho y en forma de silla de montar (el Paso Neri...

Las máscaras de Sam Mariga

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Cthulhu tiene pesadillas en las que sale Sam Mariga. Una vez Sam Mariga se dejó el grifo abierto en el desierto de R´lyeh. Sí, entonces era un desierto. Si un pj tiene que huir, llama a Nodens. Si Nodens tiene que huir, llama a Sam Mariga. Hastur no se atreve a decir Sam Mariga. Sam Mariga se bajó el Necronomicón del emule. En un .doc. Nyarlathotep es uno de los 999 avatares de Sam Mariga. Que no está muerto lo que yace eternamente, salvo que Sam Mariga le dé una hostia. El bono al daño de Sam Maariga es "morís tú y toda tu familia". Sam Mariga abrió una pescadería en Innsmouth. Azatoth era el ser más inteligente del universo, hasta que leyó la mente de Sam Mariga. Sam Mariga tuvo que visitar al urólogo porque tenía un parásito en la uretra. El parásito es más conocido como Shude Mell. Los retoños de Shub-Niggurath son hijos bastardos de Sam Mariga. Cuando Sam Mariga se aburre juega a reventar burbujitas de Yofg-Sothot. Los shoggoths salen despavoridos y gritan Tekeli-li cuan...

Camino a la montaña del viento negro

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Aquel que no es lo que parece Se pertrecharon, y con la guía de Sam Mariga tomaron rumbo al poblado de Ndovu. Las notas en casa de Tandoor Singh sugerían que el tiempo era un recurso escaso, por lo que optaron en un principio por las llanuras de Thika, más peligroso pero más rápido que la ruta de los bosques de Aberdare. Maldijeron haber eslegido esa opción cuando media docena de sectarios bien armados les tendió una emboscada. Sin saber muy bien cómo, el brazo de Elizabeth Shawn y la pierna del Padre Evans ya estaban sangrando, y los sectarios, lejos de amilanarse por los disparos, seguían repartiendo furibundos machetazos al vehículo en el que los investigadores se habían atrincherado. De pronto Claremont Evans recordó las palabras del viejo Bundari, y decidió abrir la jaula de Aquel. El pequeño camaleón, para sorpresa de todos los presentes, creció en instantes hasta adquirir el tamaño de un elefante, y en un espectáculo dantesco comenzó a engullir sectarios a lenguetazos, para desp...

El viejo Bundari

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Kenyatta había mencionado a un hombre que podía dar muchas respuestas. Les dijo que a la salida esperaría un hombre al que deberían seguir, sin hacer preguntas. él les llevaría a una puerta amarilla que deberían cruzar. Así lo hicieron, y el hombre les llevó a un desgastado Rolls Royce amarillo, que les llevó por la sabana hasta una diminuta aldea africana. Allí un hombre que se presentó como Okomu les escrutó con severidad, queriendo saber el por qué de su presencia. Le hablaron de la Secta y la Hermandad, de los siniestros rituales, y de su encuentro con el Faraón Negro. Le mostraron también las fotos del trozo de sello que Nyti les había dado en El Wasta, cosa que cambió la expresión de Okomu, quien se volvió mucho más amable. Les habló del infausto destino de la Expedición, de cómo seres de otro plano aparecieron para devorar a los porteadores y cómo los miembros desaparecidos fueron sin duda llevados a la Montaña del Viento Negro, llamada así por ser la guarida del infame dios de ...

Cthaat Aquadingen

"Y entonces se abrirá la puerta, cuando el sol esté tapado. Así el Pequeño Reptador despertará a los que viven más allá y les traerá. El mar los tragará para escupirlos después y el leopardo comerá carne humana en Rudraprayag en primavera. " (Extracto. Traducido del hindi)

La tienda de te

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Tandoor Singh era el hombre que en su día había suministrado te a la Expedición. Un hombre llamado Ajah Singh era el que comerciaba con la fundación Penhew en Mombasa, y un indio les había intentado asesinar varias veces. Puede que todo fuera un sorprendente cúmulo de casualidades, pero no estaba de más ir precavidos. Al anochecer se acercaron todos menos el padre Evans a visitar la tienda, pero un inofensivo atracador puso a prueba los nervios de Toni Leone, que disparó inecesariamente contra el suelo, provocando un gran revuelo y casi un linchamiento de los investigadores en el barrio árabe de Nairobi, que tuvieron que abandonar apresuradamente. Pero no renunciaban a la idea de visitar la tienda de te, por lo que fueron al día siguiente. Singh era, no cabía duda, el hombre del tren, aunque no parecía inmutarse. Les invitó a pasar a la trastienda para darles información, y la providencia quiso que el padre Evans esta vez sí fuera, pues pudo percibir en el brillo de los ojos del indio ...

Preparando la expedición

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Sabían que tendrían que adentrarse en el corazón de África, y además el hombre que podía procurarles era el mismo que había abastecido a la Expedición Carlyle, por lo que fueron a visitar a Neville Jermyn. En su acomodada casa les atendió amablemente, y compartió con ellos, cuando vio que eran ciudadanos de bien, sus sospechas. Estaba plenamente convencido de que la masacre había sido cosa de alguna secta, y llegó a utilizar el nombre de la Lengua Sangrienta, aunque les advirtio de que no era muy prudente decir ese nombre en alto en según qué entornos. Ofreció su ayuda en cuanto fuera posible, y les dijo que se pasaran esa misma tarde, y les tendría preparado un presupuesto de gastos. Visitaron también, por recomendación de Sam Mariga, a Johnstone Kenyatta, un conocido activista pronegro de Nairobi. Les sorprendió ver que Kenyatta era un hombre carismático y excepcionalmente culto y educado. Escuchó con antención el relato que le contaron, y admitió que le era difícil creerse ciertos e...

Una confesión y un encuentro.

-Montana -dijo Toni Leone- es hora de que sepas la verdad. Creo que a estas alturas no es ningún secreto que no soy un detective. Pero te equivocas al pensar que soy un mie miembro de la Cosa Nostra, o de la Camorra. Lo cierto es que trabajo para el Servicio Secreto de Italia, y creo que has demostrado ser un miembro capaz para la causa. Tras escuchar esa revelación, Gazzo Montana bajó al hall del hotel, y allí un inesperado encuentro tuvo lugar. Pues allí estaba su viejo amigo, el doctor Christopher Vane Tarkin, un exmédico de campaña inglés, con quien tuvo ocasión de trabar amistad en la Gran Guerra, y que se hallaba en Nairobi por sorprendentes motivos: Tarkin era pariente lejano de Roger Carlyle, y también estaba investigando el infausto destino de la expedición. Pronto se pusieron al día, y compartieron información, pese al lógico escepticismo del doctor cuando empezaron a hablarle de sectas y rituales. Pero en todo caso, acababan de ganar un nuevo aliado para la causa. Tenían abi...

Sam Mariga

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Jackson Elias hacía mención en sus notas a Sam Mariga, el jardinero que había alertado a las autoridades sobre la aparición de los cadáveres de la expedición, por lo que no había ningún motivo que desaconsejara visitarle. Mariga, orgulloso nacionalista keniano, recibió con exquisita hospitalidad a los desconfiados investigadores, en su humilde casa (que pese a su humildad contaba probablemente con el jardín más bonito de todo Nairobi) y atendió amablemente a todas sus preguntas. Confirmó lo que ya habían oído, que se topó fortuitamente con el escenario de la masacre, y que corrió a alertar a las autoridades. Dijo no saber nada de la expedición, nada al menos que no fuera de público conocimiento, pero se ofreció amablemente a ayudar en cuanto fuera posible. Aconsejó también una entrevista con el señor Johnstone Kenyatta, y cuando las preguntas comenzaron a apuntar hacia la Secta, él respondió que "el señor Kenyatta podrá responderles a eso".

Los fusileros

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Un doble motivo llevaba al cuartel general de los Fusileros de África. Por una parte, Starret les había recomendado que se hicieran con armas, pues las iban a necesitar en la sabana y probablemente pudieran hacerse con algún excedente. Por otro lado, era preciso hablar con Selkirk, quien fuera responsable de la recuperación de los cadáveres de la Expedición. Antes de contar lo primero es preciso contar la agradable e inesperada sorpresa que se llevó Gazzo Montana al volver a su hotel, donde se encontró con un abultado sobre que llevaba su nombre, en cuyo interior había una carta de la embajada italiana en Nairobi y una buena cantidad de dinero. ¿qué había estado tramando Leone? En todo caso, la necesidad podía más que su curiosidad, por lo que guardó cuidadosamente el dinero, pues tanto vaivén de viajes había dejado su economía bastante maltrecha. Con ese dinero, no fue difícil sobornar a uno de los soldados para que le vendiera algún arma, y de paso les dejara pasar con el oficial al ...

Loyal Defender

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El Loyal Defender era uno de los tugurios de copas de Nairobi, en el que supuestamente podrían encontrar a Bertram "Nails" Nelson, un mercenario que supuestamente había visto a Jack Brady vivo después de la matanza. Llegaron al bar, y estaba vacío, a excepción de un solitairo cliente, al que el camarero señaló como Nelson. Por alguna extraña razón, Montana desconfiaba del camarero, ya que dijo haber estado trabajando en el Cairo, y anteriormente en Londres. Demasiada casualidad. Mientras tanto Evans se entrevistaba, previa invitación a bebida, con Nelson, quien corroboraba lo anotado por Jackson Elias, y afirmaba sin ningún género de duda que había visto a Jack Brass Brady en Hong Kong en 1923, en el Bar del Lirio Amarillo, de la Calle Wan Shing, en la zona de bares de la Pasarela. Y lo cierto es que su relato parecía realmente consistente. Describió a Brady como un tipo esquivo, tirando a paranoide, y poco dado a dar información sobre sí mismo. Pero otra complicación se añad...

El reverendo Starret

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Antes de partir hacia Nairobi el padre Evans había avisado telegráficamente de su llegada al pastor anglicano Horace Starret, quien resultaba también haber sido el que proporcionó suministros a la Expedición, por lo que visitarle parecía una cita obligada. Le encontaron en la misión, un sencillo edificio de madera, impartiendo clase de matemáticas a unos niños nativos y amablemente se ofreció a ayudar a Evans y sus amigos en cuanto fuera posible. Dijo recordar que la Expedición se dirigió a él para obtener suministros médicos, y que pagaron generosamente mediante una cuantiosa donación de la señorita Masters. Quedó muy afectado por el siniestro suceso y participó en el examen médico de algunos cuerpos que fueron devueltos a Nairobi. Los cuerpos estaban despedazados, y aunque en buena lógica deberían haber sido devorados, parecía como si las bestias salvajes no hubieran querido saber nada de los cadáveres. La única explicación que Starret hallaba para esto es que se trataba sin duda de ...

El STAR de Nairobi

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Una vez instalados en Nairobi había que empezar a moverse, aunque tenían que solucionar el tema del incendio del tren y la inminente demanda. Para sorpresa de todos Tony Leone mintió y dijo a las autoridades que había sido él el responsbale, y acompañó a la policía mientras decía a sus compañeros que no se preocuparan. Elizabeth Shawn, con todo el estrés acumulado, alegó que necesitaba tomarse un día de relax, y se fue a hacer un safari fotográfico a la quietud de la sabana. Eso dejaba solos a Montana y al padre Evans, que nada más salir del hotel se encontraron con un mozalbete que pregonaba el último número del STAR, periódico local, que sin dida sería un buen punto de partida. Efectivamente, visitaron la pequeña redacción y allí se entrevistaron con su directora, Natalia Smythe-Forbes, una amable señora de mediana edad, quien recordaba haber cubierto en persona la noticia de la llegada de la Expedición a Nairobi, y dijo de ellos que eran gente bastante hermética y enfermiza, muy rar...

El ferrocarril de Uganda

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Nairobi era el destino lógico para seguir los pasos de la Expedición Carlyle, y el tren el mejor medio de transporte, un abarrotado vehículo de pasajeros, en el que optaron por viajar ensegunda clase, más económica que la primera, sin duda, pero no tan sórdida como la tercera, llena de "morenos" (indios, árabes, etc...) o qué decir, la batea de los negros. Ya en la estación les había dado la impresión de que un hombre de aspecto indio les seguía y les vigilaba, y les pareció verle en el tren, lo que les empujó al padre Evans y a Elizabeth a hacerle una visita, de la que poco sacaron, más que un escalofrío al hablar con el siniestro hombre. Y al volver vieron que Leone y Montana dormían como marmotas, y un hombre, que se identificó como John Smith intentaba robarles el equipaje, aunque pudieron abortar su idea. Pero eso no fue lo más reseñable, por desgracia del viaje, puesto que tan pronto cayó la noche, el vagón en el que estaban empezó arder, y pudieron ver que el fuego par...

Mombasa

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Después de haber abandonado Egipto precipitadamente, el grupo se dividió, dejando a Howlett y Crowe camino de Australia y a Elizabeth Shawn rumbo a Mombasa, siguiendo la ruta de la expedición Carlyle (y a poder ser no emular su destino). Una vez en Mombasa, una corazonada de Elizabeth les hizo visitar la Iglesia de St. James, donde tuvieron la oportunidad de conocer al padre Claremont Evans, que tomó, para perjuicio de su salud mental, confesión a Leone y Montana. Pero la parte más sorprendente fue para Elizabeth Shawn, cuando aquel sacerdote que tan familiar le resultaba resultó ser el desaparecido Charles Shawn, su padre biológico que en su infancia la dejó bajo el cuidado de su tío, y desapareció sin dar señales de vida. Sacrificios, sectas, monstruos, peligros, intentos de asesinato… Elizabeth Shawn pensaba que su mente estaba dispuesta para digerirlo todo. Todo menos eso. Tal vez ya era tarde para recuperar el tiempo perdido, pero el padre Evans, o mejor dicho Charles Shawn, se si...

Kenia en 1925

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MOMBASA Para quien de El Cairo, Mombasa es una excelente transición. La ciudad es árabe, con estrechos y olorosos callejones, balcones elaboradamente decorados, mezquitas y minaretes, almuédanos y velos. Esta conocida ciudad comercial sólo tiene unos pocos siglos menos que El Cairo. Aquí habitan, a orillas del Océano Índico, unas 30.000 personas que combinan retazos de los modos de vida árabe, africano, indio, portugués y británico. Mombasa se encuentra en un arrecife de coral frente a la playa, y está conectada con tierra firme mediante un puente por el que pasa el ferrocarril y también mediante varios transbordadores de pasajeros. Para conectar con Nairobi, la opción obvia es el ferrocarril de Uganda que cubre los 450 Km que separan ambos enclaves. NAIROBI En 1925, Nairobi es un pueblo colonial de reciente creación, y cuenta con unos 8.000 habitantes. Justo más allá de la ciudad se encuentra el Monte Kinangop y la Cordillera de Berdare; el Monte Kenia se alza algo más hacia el Norte...

La no resurrección de Nitocris

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Todo indicaba que un ritual de grandes proporciones iba a realizarse, y la gran acumulación de miembros de la Hermandad alrededor de la Gran Pirámide así lo indicaba. Era tal la acumulación de gente, que no fue difícil disfrazarnos de sectarios y pasar desapercibidos entre la multitud. La congregación gritaba excitada, y de la estela aparecieron los que parecían ser los líderes de la Hermandad; Henry Clive, un hombre que debía de tratarse de Omar Shakti y... ¡Edward Gavigan! Los sectarios comenzaron a entrar por los túneles bajo la pirámide, pero por suerte el complejo de túneles bajo la misma era laberíntico y fue fácil despegarnos del grupo principal. Rodeamos lo que parecía una sala principal, por unos túneles húmedos y claustrofóbicos, impregnados de una obscena maldad, y al cruzar un recodo nos encontramos con una desagradable sorpresa: ¡Unas bestias de cuerpo humano y cabeza animal emboscaron a los investigadores! Afortunadamente los chicos ibans bien equipados para la ocasión, y...

Padre Jack Connacht

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Artista invitado de la partida de Cthulhu "Balas en Shanghai", el padre Jack es un misionero católico de origen irlandés, pero nacido en Boston, que sirvió como capellán en la Gran Guerra y ejerce actualmente como misionero en China, concretamente en el propio Shanghai. Un hombre honesto y valiente, ¿y quién sabe, tal vez un potencial aliado para los investigadores en su batalla contra Nyarlathotep?

La mansión Shakti

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El clan de los italoamericanos llevaba mucho tiempo sin actuar, y demasiadas pistas apuntaban al potentado Omar Shakti como para no hacerle una visita. Por lo que acompañados por el Dr. Howlett, se aventuraron río abajo para tener unas palabras con el magnate. Llamó su atención un inquietante detalle: hordas de personas se cruzaban con ellos, muchos viniendo de la mansión, y aparentemente con destino a Gizeh, donde según los cálculos de Kaffour se celebraría esa noche un importante ritual. Howlett optó por hacerse pasar por uno de ellos y unirse a la comitiva disfrazado de sectario, mientras Leone y Montana se colaban en la mansión, cosa que no fue bastante más fácil de lo que habían pensado. Allí, poca información relevante, aparte de un libro de albaranes con envíos, nuevamente a Darwin, Mombasa y Shangaii, y dentro del libro, esta nota manuscrita: Pero ni rastro de Shakti. Sí estaba, en cambio, su gato, que parecía vigilar con miradas de desaprobación a los intrusos, y ante...

De diosas y gatos

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La excavación Clive dejaba un camino por el que ir, y ése era el holandés Janwillem Vanheuvelen, arqueólogo expulsado de la citada excavación, y al que tras buscar un poco encontraron, en su casa, rodeado de basura, botellas vacías y muchos gatos. Explicó, dentro de lo que su embriaguez le permitía, que tras su expulsión de la excavación, y a instancias de Martin Winfield, se había metido en un templo de Bastet para robar unos pergaminos, "Ritos fúnebres de Luveh-Keraph", cuyos originales no pudo mostrar, pero del que sí les dijo que estaba preparando una traducción al holandés. Dado que no sabían holandés, les tradujo más o menos lo que ponía, y tras toda una tarde Montana y Shawn llegaron a la misma conclusión. Esos pergaminos contenían algún tipo de conjuro para convovcar y dominar al "verde guardián del Nilo". Se acercaron a la ribera del Nilo, aunque rodeados por gatos en todo momento, y allí efectuaron el ritual. No tardó en aparecer un cocodrilo, que mir...

Nigel Wassif

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El propietario y editor jefe del Cairo Bulletin demostró ser un hombre excepcionalmente cortés y educado, que atendió amablemente a las preguntas de los investigadores acerca de la Expedición. Recordaba haber hablado con Jackson Elias, de cuya muerte ya había tenido conocimiento, pero no conocía de nada el nombre del difunto Mickey Mahoney, demasiados periodistas en Londres como para conocerlos a todos. En cuanto a la expedición, llegaron en mayo de 1919 y marcharon hacia el sur en julio, alegando problemas de salud del señor Carlyle, y que la crecida del Nilo tampoco era su mejor aliada. Recordaba bien que la expedición, y la Fundación Penhew en general, era extremadamente hermética en sus trabajos, y poco dada a ofrecer informaciones o entrevistas. Wassif añadió que Omar Shakti proveía de hombres y material a la expedición. Cuando los investigadores le pusieron al corriente de lo que habían ido descubriendo, Wassif no pudo evitar su sorpresa al oir tan graves acusaciones contra ...

Los restos de la mezquita

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La visita al hospital donde estaba internado el nazir confirmó los peores miedos de los investigadores: la Hermandad había atacado la mezquita y había robado el cinturón. Estaba claro que iban a hacer algo y había que intentar impedirlo. Una visita a la mezquita permitía a Crowe y Montana encontrar la espada de Akmallah, del desaparecido Nessim Efti, una cimitarra que según el Nazir debería ayudarles a luchar contra el mal si la empuñaba alguien de corazón puro. Después, una nueva visita al Dr. Ali Kaffour les indicaba que la piedra de El Wasta era la mitad de algún tipo de sello, que él se ofrecía a custodiar. Tenían que decidir si confiaban en el erudito. La Hermandad tramaba algo, y seguro que la excavación tenía mucho que ver. ¿Podrían sacar algo en claro de ahí? ¿Y si intentaran localizar al arqueólogo expulsado Janwilem Vanheuvelen?

Tragedia en la mezquita

TRAGEDIA EN LA MEZQUITA IBN TULUN Seis de los más respetados eruditos de la mezquita de Ibn Tulun fallecieron la pasada noche al derrumbarse el techo de su sala de estudios por causas que hasta el momento aún no han podido ser determinadas; hasta el momento se han recuperado cinco cadáveres y falta por localizar el del sexto erudito, Nessim Efti. El nazir de Ibn Tulun, Ahmed Zehavi , pudo sobrevivir al derrumbamiento y se encuentra hospitalizado en estado de 'shock'. El accidente tuvo lugar en un edificio adyacente a la histórica mezquita, la cual no ha sufrido daño alguno. Nigel Wassif- CAIRO BULLETIN

El Facebook de Nyarlathotep

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El salón del trono

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Los pilares se encendieron, y una densa niebla empezó a llenar la habitación. De pronto, una figura apareció en el trono. Se presentó como Nefrén-Ka, y su poder parecía obsceno. El aire crepitaba a su alrededor, y su voz era profundamente odiosa, pero inspiraba temor. -No tenéis nada que hacer, y resulta patético que sigáis con esto. Sois como niños tratando de jugar a un juego cuyas reglas no alcanzáis a comprender. Esto es lo que sucede a los que se adentran donde no deben- y mostró una imagen clara de la expedición Carlyle siendo devorada, junto con sus porteadores, en su expedición keniana, por una terorífica serie de monstruos y criaturas aberrantes, en una masacre dolorosamente vívida y una atrocidad difícilmente olvidable, con toda suerte de desmembramientos y muertes dolorosas -incluso los valientes saben cuándo hay que dejar de luchar y todas las puertas os están cerradas. Vuestra lucha es fútil. Tras decir eso, un portal se abrió y empujó a los investigadores al otro l...

La Pirámide torcida

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Meidum ofrecía pocas pistas. La pirámide derruída era poco más que un montón de escombros, donde lo único con lo que se encontraron fue con una emboscada de sectarios, a los que pudieron, sin embargo, derrotar con facildad, sin más secuela que una magulladura leve en el abdomen de Montana. Más interés tenían, en cambio, las pirámides de Dhashur. Trepando a la roja pudieron ver que, como sospechaban, la piedra que les diera Nyti había sido arrancada de allí, aunque era evidente que faltaba la otra mitad. Pero si algo les dio más respuestas eso fue la Pirámide Torcida. Pudieron colarse dentro sobornando a un par de guardias, y una vez allí enontraron en una de las columnas una escalera secreta que conducía al salón del trono. Un trono enorme, y seis pilares con joyas. En el muro, un mapa de la tierra con sendos rubíes el China, Kenia y Australia y una especie de mapa astral, que parecía indicar una fecha. En otra pared, unos jeroglíficos advertían del inminente advenimiento del hijo...

Nyti, de El Wasta

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El Wasta es uno de los pequeños pueblos que están al sur de Egipto. Y unas horas en coche pusieron ahí a los investigadores, que se toparon con la barrera idiomática de que los locales no supieran inglés. Afortunadamente Anne Crowe tenía importantes nociones de árabe, y pudo solucionar la papeleta. Tras indagar durante un par de horas, consiguieron llegar a la cabaña de la anciana de la que les hablara Besart, y fueron recibidos por su hijo Unba, un ex-trabajador de la expedición Carlyle, a quien le faltaba un brazo y parte del rostro. La madre, Nyti, una mujer increíblemente anciana, o al menos decrépita, les avisó de que se enfrentaban a un mal muy poderoso, y que tenía algo para ellos. Les entregó una piedra con un símbolo grabado, y luego cayó en una especie de trance comatoso. ¿Qué significaba aquella piedra? El tono rojizo sugería que pudiera tener relación con la Pirámide Roja de Dhashur, que habría de ser su siguiente parada en el camino.

Warren Besart

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La muerte de Winfield había alertado a las autoridades locales, que al día siguiente llenaron el perímetro de la excavación de policías, por lo que volver ahí parecía poco probable a corto plazo (se había decretado un toque de queda de 3 días) y había que indagar por otras vías. Faraz Najir les había hablado de un tal Warren Besart, que era quien le facilitaba su mercancía a Carlyle, y les había dado su dirección, por lo que fueron a hablar con el señor Besart. O mejor dicho, con los despojos de Warren Besart. Estaba vivo, al menos en términos médicos, pero permanecía acurrucado en una maloliente trastienda, hedionda de hachís, donde pasaba las horas fumando sin consuelo, con el pelo raído, la barba mal cuidada, las ropas deshilachadas y los ojos desencajados. Cuando se le preguntó por la expedición Carlyle no quiso responder, pero por suerte Montana llevaba algo de hachís con el que sobornarle, de mejor calidad que el que tenía Besart (poco más que hachís del malo mezclado con ex...