Entradas

Mostrando entradas de noviembre, 2010

La cacería

Imagen
Con el corazón aún palpitando por lo que habían visto en aquella infame montaña, corrieron por entre la maleza, cuando el sonido de unos cuernos reveló una inquietante realidad: la Secta les estaba buscando. El clamor de sus perseguidores se hacía cada vez más ensordecedor, les estaban dando caza y luchar significaba sin duda la muerte. Optaron por esconderse. Pero eso no sirvió, ya que unos sectarios a lomos de una horrible criatura avistó al padre Evans y cargó hacia él. Antes de que pudiera darse cuenta el padre ya estaba atrapado por las garras de la criatura, volando hacia la Montaña, para ser sin duda víctima de algún repugnante rito demoníaco. Tarkin y Montana abrieron fuego contra ese ser, aunque su piel era dura como la roca, algo que también descubrió Evans, que intentaba sin éxito liebrarse a machetazos. Claremons Evans no quería que su destino fuera servir a los oscuros propósitos de esos maníacos, por lo que prefirió, por pecaminoso que fuera, quitarse la vida. Y antes de ...

La Montaña del Viento Negro

Imagen
Dejaron atrás la Tierra Maldita para ir a la no menos maldita Montaña del Viento Negro. Guiados por Sam Mariga, quien parecía rejuvenecer en contacto con la naturaleza, llegaron al pie de la montaña. Allí Montana vio que un par de despreciables esbirros montaban guardia en una cueva, por lo que decidieron acercarse sigilosamente. Llegaron a la cueva y estaba vacía, a excepción de unos terribles montones de putrefactos cadáveres y malolientes huesos que impregnaban la cueva con su insoportable hedor. Entre la oscuridad pudieron distinguir un trono y tras él una aborrecible estatua de lo que parecía ser el dios de la lengua sangrienta. Vieron también una jaula con unas 50 personas dentro, algunas ya muertas, y al liberarlas el padre Evans vio al despaarecido hermano Jeremías, un misionero al que habían dado por muerto. Pero Jeremías estaba en tan mal estado que apenas pudo darle la extrema unción y verlo morir entre sus brazos. el resto de cautivos salió corriendo sin mediar palabra, aun...

La tierra corrompida.

Imagen
De los bosques tropicales del planeta, el de Aberdare tiene una temperatura templada que le hace único en el mundo. Aquí crecen cedros gigantes, árboles de alcanfor, higueras y olivos del África Oriental, que sólo ceden terreno al bambú de montaña al aumentar la altitud. El matorral es frecuentemente muy espeso por lo que es difícil avanzar si no es siguiendo senderos. A menudo las laderas de las montañas son frías y húmedas debido a la niebla, la humedad o la lluvia. Hay que cruzar numerosos arroyos rápidos. Abundan antílopes de bosque, cerdos salvajes, duiqueros, alces africanos, leopardos y quebrantahuesos . En elevaciones menores puede encontrarse la mortífera mamba verde, una serpiente arbórea increíblemente rápida, así como cobras y víboras (la mamba negra, cuyo mordisco es invariablemente fatal, prefiere climas más secos). A uno y otro lado se alzan montañas con la cima cubierta de nieve. El aire es limpio y transparente. Un paso ancho y en forma de silla de montar (el Paso Neri...

Las máscaras de Sam Mariga

Imagen
Cthulhu tiene pesadillas en las que sale Sam Mariga. Una vez Sam Mariga se dejó el grifo abierto en el desierto de R´lyeh. Sí, entonces era un desierto. Si un pj tiene que huir, llama a Nodens. Si Nodens tiene que huir, llama a Sam Mariga. Hastur no se atreve a decir Sam Mariga. Sam Mariga se bajó el Necronomicón del emule. En un .doc. Nyarlathotep es uno de los 999 avatares de Sam Mariga. Que no está muerto lo que yace eternamente, salvo que Sam Mariga le dé una hostia. El bono al daño de Sam Maariga es "morís tú y toda tu familia". Sam Mariga abrió una pescadería en Innsmouth. Azatoth era el ser más inteligente del universo, hasta que leyó la mente de Sam Mariga. Sam Mariga tuvo que visitar al urólogo porque tenía un parásito en la uretra. El parásito es más conocido como Shude Mell. Los retoños de Shub-Niggurath son hijos bastardos de Sam Mariga. Cuando Sam Mariga se aburre juega a reventar burbujitas de Yofg-Sothot. Los shoggoths salen despavoridos y gritan Tekeli-li cuan...

Camino a la montaña del viento negro

Imagen
Aquel que no es lo que parece Se pertrecharon, y con la guía de Sam Mariga tomaron rumbo al poblado de Ndovu. Las notas en casa de Tandoor Singh sugerían que el tiempo era un recurso escaso, por lo que optaron en un principio por las llanuras de Thika, más peligroso pero más rápido que la ruta de los bosques de Aberdare. Maldijeron haber eslegido esa opción cuando media docena de sectarios bien armados les tendió una emboscada. Sin saber muy bien cómo, el brazo de Elizabeth Shawn y la pierna del Padre Evans ya estaban sangrando, y los sectarios, lejos de amilanarse por los disparos, seguían repartiendo furibundos machetazos al vehículo en el que los investigadores se habían atrincherado. De pronto Claremont Evans recordó las palabras del viejo Bundari, y decidió abrir la jaula de Aquel. El pequeño camaleón, para sorpresa de todos los presentes, creció en instantes hasta adquirir el tamaño de un elefante, y en un espectáculo dantesco comenzó a engullir sectarios a lenguetazos, para desp...

El viejo Bundari

Imagen
Kenyatta había mencionado a un hombre que podía dar muchas respuestas. Les dijo que a la salida esperaría un hombre al que deberían seguir, sin hacer preguntas. él les llevaría a una puerta amarilla que deberían cruzar. Así lo hicieron, y el hombre les llevó a un desgastado Rolls Royce amarillo, que les llevó por la sabana hasta una diminuta aldea africana. Allí un hombre que se presentó como Okomu les escrutó con severidad, queriendo saber el por qué de su presencia. Le hablaron de la Secta y la Hermandad, de los siniestros rituales, y de su encuentro con el Faraón Negro. Le mostraron también las fotos del trozo de sello que Nyti les había dado en El Wasta, cosa que cambió la expresión de Okomu, quien se volvió mucho más amable. Les habló del infausto destino de la Expedición, de cómo seres de otro plano aparecieron para devorar a los porteadores y cómo los miembros desaparecidos fueron sin duda llevados a la Montaña del Viento Negro, llamada así por ser la guarida del infame dios de ...

Cthaat Aquadingen

"Y entonces se abrirá la puerta, cuando el sol esté tapado. Así el Pequeño Reptador despertará a los que viven más allá y les traerá. El mar los tragará para escupirlos después y el leopardo comerá carne humana en Rudraprayag en primavera. " (Extracto. Traducido del hindi)

La tienda de te

Imagen
Tandoor Singh era el hombre que en su día había suministrado te a la Expedición. Un hombre llamado Ajah Singh era el que comerciaba con la fundación Penhew en Mombasa, y un indio les había intentado asesinar varias veces. Puede que todo fuera un sorprendente cúmulo de casualidades, pero no estaba de más ir precavidos. Al anochecer se acercaron todos menos el padre Evans a visitar la tienda, pero un inofensivo atracador puso a prueba los nervios de Toni Leone, que disparó inecesariamente contra el suelo, provocando un gran revuelo y casi un linchamiento de los investigadores en el barrio árabe de Nairobi, que tuvieron que abandonar apresuradamente. Pero no renunciaban a la idea de visitar la tienda de te, por lo que fueron al día siguiente. Singh era, no cabía duda, el hombre del tren, aunque no parecía inmutarse. Les invitó a pasar a la trastienda para darles información, y la providencia quiso que el padre Evans esta vez sí fuera, pues pudo percibir en el brillo de los ojos del indio ...

Preparando la expedición

Imagen
Sabían que tendrían que adentrarse en el corazón de África, y además el hombre que podía procurarles era el mismo que había abastecido a la Expedición Carlyle, por lo que fueron a visitar a Neville Jermyn. En su acomodada casa les atendió amablemente, y compartió con ellos, cuando vio que eran ciudadanos de bien, sus sospechas. Estaba plenamente convencido de que la masacre había sido cosa de alguna secta, y llegó a utilizar el nombre de la Lengua Sangrienta, aunque les advirtio de que no era muy prudente decir ese nombre en alto en según qué entornos. Ofreció su ayuda en cuanto fuera posible, y les dijo que se pasaran esa misma tarde, y les tendría preparado un presupuesto de gastos. Visitaron también, por recomendación de Sam Mariga, a Johnstone Kenyatta, un conocido activista pronegro de Nairobi. Les sorprendió ver que Kenyatta era un hombre carismático y excepcionalmente culto y educado. Escuchó con antención el relato que le contaron, y admitió que le era difícil creerse ciertos e...

Una confesión y un encuentro.

-Montana -dijo Toni Leone- es hora de que sepas la verdad. Creo que a estas alturas no es ningún secreto que no soy un detective. Pero te equivocas al pensar que soy un mie miembro de la Cosa Nostra, o de la Camorra. Lo cierto es que trabajo para el Servicio Secreto de Italia, y creo que has demostrado ser un miembro capaz para la causa. Tras escuchar esa revelación, Gazzo Montana bajó al hall del hotel, y allí un inesperado encuentro tuvo lugar. Pues allí estaba su viejo amigo, el doctor Christopher Vane Tarkin, un exmédico de campaña inglés, con quien tuvo ocasión de trabar amistad en la Gran Guerra, y que se hallaba en Nairobi por sorprendentes motivos: Tarkin era pariente lejano de Roger Carlyle, y también estaba investigando el infausto destino de la expedición. Pronto se pusieron al día, y compartieron información, pese al lógico escepticismo del doctor cuando empezaron a hablarle de sectas y rituales. Pero en todo caso, acababan de ganar un nuevo aliado para la causa. Tenían abi...

Sam Mariga

Imagen
Jackson Elias hacía mención en sus notas a Sam Mariga, el jardinero que había alertado a las autoridades sobre la aparición de los cadáveres de la expedición, por lo que no había ningún motivo que desaconsejara visitarle. Mariga, orgulloso nacionalista keniano, recibió con exquisita hospitalidad a los desconfiados investigadores, en su humilde casa (que pese a su humildad contaba probablemente con el jardín más bonito de todo Nairobi) y atendió amablemente a todas sus preguntas. Confirmó lo que ya habían oído, que se topó fortuitamente con el escenario de la masacre, y que corrió a alertar a las autoridades. Dijo no saber nada de la expedición, nada al menos que no fuera de público conocimiento, pero se ofreció amablemente a ayudar en cuanto fuera posible. Aconsejó también una entrevista con el señor Johnstone Kenyatta, y cuando las preguntas comenzaron a apuntar hacia la Secta, él respondió que "el señor Kenyatta podrá responderles a eso".

Los fusileros

Imagen
Un doble motivo llevaba al cuartel general de los Fusileros de África. Por una parte, Starret les había recomendado que se hicieran con armas, pues las iban a necesitar en la sabana y probablemente pudieran hacerse con algún excedente. Por otro lado, era preciso hablar con Selkirk, quien fuera responsable de la recuperación de los cadáveres de la Expedición. Antes de contar lo primero es preciso contar la agradable e inesperada sorpresa que se llevó Gazzo Montana al volver a su hotel, donde se encontró con un abultado sobre que llevaba su nombre, en cuyo interior había una carta de la embajada italiana en Nairobi y una buena cantidad de dinero. ¿qué había estado tramando Leone? En todo caso, la necesidad podía más que su curiosidad, por lo que guardó cuidadosamente el dinero, pues tanto vaivén de viajes había dejado su economía bastante maltrecha. Con ese dinero, no fue difícil sobornar a uno de los soldados para que le vendiera algún arma, y de paso les dejara pasar con el oficial al ...

Loyal Defender

Imagen
El Loyal Defender era uno de los tugurios de copas de Nairobi, en el que supuestamente podrían encontrar a Bertram "Nails" Nelson, un mercenario que supuestamente había visto a Jack Brady vivo después de la matanza. Llegaron al bar, y estaba vacío, a excepción de un solitairo cliente, al que el camarero señaló como Nelson. Por alguna extraña razón, Montana desconfiaba del camarero, ya que dijo haber estado trabajando en el Cairo, y anteriormente en Londres. Demasiada casualidad. Mientras tanto Evans se entrevistaba, previa invitación a bebida, con Nelson, quien corroboraba lo anotado por Jackson Elias, y afirmaba sin ningún género de duda que había visto a Jack Brass Brady en Hong Kong en 1923, en el Bar del Lirio Amarillo, de la Calle Wan Shing, en la zona de bares de la Pasarela. Y lo cierto es que su relato parecía realmente consistente. Describió a Brady como un tipo esquivo, tirando a paranoide, y poco dado a dar información sobre sí mismo. Pero otra complicación se añad...